Publicado el 01/10/2026
Por qué hemos rediseñado nuestra web: decisiones y cambios
Hemos rediseñado la web de Te Veo Online para explicar mejor nuestros servicios, facilitar que cada empresa encuentre el punto de entrada adecuado y construir una base técnica más sólida. Contamos las decisiones y los criterios que hay detrás del cambio.
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Rediseñar la web de Te Veo Online no tenía como objetivo estrenar una imagen. Después de años añadiendo páginas, servicios y contenidos, necesitábamos que el conjunto explicara con más claridad cómo trabajamos, qué puede esperar una empresa y cuál es el siguiente paso en cada caso. El objetivo es que la web contribuya mejor al negocio: que ayude a tomar decisiones, demuestre el criterio con el que trabajamos y facilite una conversación con más contexto.
Una web de empresa tiene que ayudar al negocio
El diseño no mejora los resultados por sí solo. Una web puede resultar atractiva y, aun así, no explicar bien los servicios ni facilitar una solicitud. Pero la primera impresión sí condiciona la confianza, las expectativas y la decisión de seguir avanzando antes de hablar con la empresa.
Después de casi 15 años, la web había acumulado páginas, servicios, estilos, formularios y decisiones tomadas en etapas diferentes. Muchos elementos seguían funcionando por separado, pero el conjunto ya no explicaba con la misma claridad cómo trabajamos hoy. Antes de añadir más contenido necesitábamos ordenar la arquitectura, unificar criterios y decidir qué función debía cumplir cada página.
Por eso hemos dejado de tratar nuestra web como un catálogo de servicios. Tiene que ayudar a quien llega a entender qué podemos resolver, cómo trabajamos y cuál es el siguiente paso. También debe ofrecer información suficiente para que cada empresa valore si nuestro enfoque encaja con su situación antes de contactar.
Queríamos que la forma de presentar nuestro trabajo fuera coherente con el análisis, la coordinación y la ejecución que exige cada proyecto. Esa percepción no puede depender solo del diseño: debe sostenerse después en el proceso, las decisiones y los resultados.
El objetivo comercial: mejores conversaciones desde el primer contacto
La meta no es acumular visitas ni formularios. Queremos que las empresas que llegan entiendan qué podemos aportar antes de contactar y que la conversación comience con un contexto más claro: qué necesitan mejorar, qué prioridad tiene y qué decisión están intentando tomar.
Eso implica explicar mejor qué hacemos, mostrar cómo trabajamos y dar información suficiente para que alguien se sitúe antes de contactar. También implica hablar de presupuesto y alcance con más claridad, para que cada empresa pueda valorar desde el principio qué tipo de proyecto tiene sentido y evitar propuestas sobredimensionadas o insuficientes.
Es lo mismo que recomendamos a nuestros clientes: una web debe contribuir a los ingresos del negocio. Si no sabemos qué acción queremos que haga una persona al entrar, el diseño por sí solo se queda corto.
Qué hemos cambiado para acercarnos a ese objetivo
Una identidad visual que transmita el posicionamiento elegido
Probamos varios fondos y combinaciones antes de elegir una paleta cálida de lino, azul oscuro y magenta. La elección no fue solo estética. Buscábamos una presencia más cuidada y coherente con la forma en que trabajamos hoy, sin perder cercanía. Hemos llevado esa dirección a cabeceras, botones, tarjetas, menús, formularios y páginas de servicio para que la experiencia no cambie de tono al pasar de una URL a otra.
Los colores no sustituyen una propuesta de valor. Sí pueden ayudar a que la promesa y la primera impresión dejen de contradecirse.
Páginas pensadas para ayudar a cada persona a decidir
Hemos revisado la estructura y los textos de las páginas comerciales. En vez de presentar una lista interminable de prestaciones, intentamos responder a preguntas concretas: para quién es cada servicio, qué problema resuelve, cómo trabajamos, qué influye en el alcance y cuál es el siguiente paso.
Hemos unificado formularios y llamadas a la acción, ajustado la lectura en móvil y revisado los espacios y las anchuras para que los contenidos se puedan recorrer sin esfuerzo. La intención es que quien llega a una página de diseño web WordPress, consultoría SEO o consultoría de desarrollo web entienda pronto si podemos ayudarle.
Herramientas que aportan valor antes de pedir los datos
Hemos reunido las herramientas web y SEO en una sección propia. Queremos que cada persona reciba una primera orientación útil y decida después si quiere profundizar con nosotros.
La herramienta «¿Mejorar, rediseñar o migrar mi web?» ordena una decisión frecuente antes de pedir presupuesto. El detector de oportunidades SEO ayuda a revisar una exportación de Search Console en el navegador. El Excel original no se almacena en nuestra web. Y la calculadora de oportunidades de conversión permite explorar qué podría cambiar si una mayor proporción de visitas acabara en contacto. Sus cifras son escenarios orientativos, no una previsión de ingresos.
Estas herramientas se suman al generador de briefing web, al checklist de lanzamiento, a los diagnósticos de mantenimiento y páginas de servicio, y a las calculadoras de presupuesto. Nos ayudan a iniciar conversaciones con más contexto. El análisis profesional empieza después, cuando conocemos el caso.
Servicios, proyectos y contenidos mejor conectados
El rediseño también nos obligó a ordenar la oferta. Consultoría y dirección, diseño y desarrollo, y visibilidad SEO/GEO requieren conocimientos distintos, pero no pueden avanzar como compartimentos separados. La arquitectura, los contenidos, el rendimiento, el posicionamiento y la medición tienen que responder a una misma decisión de negocio.
Antes de tocar los enlaces tuvimos que decidir qué páginas respondían a las necesidades más relevantes de quienes llegan a la web. Revisamos los servicios y seleccionamos tres puertas de entrada: la consultoría SEO, el diseño web WordPress y la consultoría de desarrollo web. No porque el resto importe menos, sino porque representan tres situaciones habituales: mejorar la visibilidad, crear o renovar una web y tomar decisiones antes de abordar un desarrollo.
Para hacerlo, revisamos los proyectos uno a uno y relacionamos cada caso con los servicios que realmente se prestaron. Después identificamos desde qué páginas informativas y herramientas tiene sentido enlazar a las tres prioridades. Así concentramos los enlaces donde existe una relación clara, sin añadirlos de forma automática en todas las URL.
El resto de servicios sigue siendo importante, incluida la visibilidad en entornos de IA, que incorporamos cuando el contexto lo justifica. La prioridad no elimina servicios: evita presentar todo con el mismo peso y ayuda a que cada persona encuentre antes la respuesta que se corresponde con su situación.
Menos complejidad técnica para poder mejorar la web
También hemos revisado cómo estaban construidas las páginas comerciales. La web anterior dependía de un constructor visual y de ajustes diferentes en cada página, lo que dificultaba mantener criterios comunes y aplicar mejoras con agilidad. En la nueva versión hemos simplificado esa base, unificado estilos, corregido componentes heredados y revisado qué recursos necesita realmente cada sección. El blog y el pie de página todavía conservan algunas dependencias del sistema anterior, que iremos retirando de forma gradual para no introducir cambios innecesarios en elementos que ya funcionan.
La velocidad y la estabilidad también importan comercialmente. Si una cabecera salta al cargar, el texto queda tapado en móvil o un formulario se ve roto, la confianza se resiente justo antes de pedir los datos. Durante la revisión hemos corregido incidencias de ese tipo y seguimos probando las páginas principales en móvil y escritorio.
Rendimiento y estabilidad después del rediseño
Una web no termina de renovarse cuando cambia su aspecto. Después de publicar el nuevo diseño quisimos comprobar que la base técnica también estuviera a la altura: que cada página cargara solo lo necesario, que los buscadores pudieran recorrer la estructura sin obstáculos y que la web no siguiera arrastrando configuraciones acumuladas con el paso del tiempo.
Para comprobarlo realizamos un rastreo completo y revisamos la caché, los recursos de las plantillas, el enlazado interno y la forma en que se presentaba cada contenido a los buscadores. Ese trabajo nos llevó a intervenir en varios frentes:
- Enlazado interno y redirecciones: corregimos referencias a contenidos eliminados, sustituimos enlaces que todavía pasaban por redirecciones y actualizamos el mapa web para que apunte directamente a los destinos definitivos.
- Archivos y paginación: retiramos contenidos antiguos que seguían apareciendo en listados y conseguimos que los archivos del blog generen directamente rutas como /page/2/, sin pasar antes por direcciones con parámetros.
- Jerarquía y metadatos: dejamos un único H1 en siete artículos y diferenciamos las descripciones de páginas locales y proyectos que compartían el mismo texto.
- Arquitectura e indexación: comprobamos canonicals, directivas, profundidad de rastreo y sitemap para evitar conflictos, duplicidades o páginas no indexables enviadas a los buscadores.
- Experiencia móvil y formularios: corregimos cabeceras, menús, espacios, botones y campos que se desalineaban, se cortaban o aplicaban validaciones innecesarias en determinados dispositivos.
- Plantilla y mantenimiento: unificamos componentes y estilos para que las correcciones no dependan de ajustes distintos en cada página y para reducir progresivamente la dependencia del constructor visual.
En la parte de rendimiento eliminamos una hoja de estilos que se cargaba dos veces, precargas de fuentes repetidas, conexiones externas innecesarias y reglas antiguas que impedían almacenar correctamente algunas páginas en caché.
También revisamos la base de datos. Varias extensiones que ya no se utilizaban seguían cargando sus opciones en cada petición. Al retirarlas de la carga automática, el volumen pasó de 1,38 MB a 493 KB, sin borrar su configuración ni impedir que pueda recuperarse si vuelve a utilizarse.
La política de caché se reorganizó para evitar reconstruir cerca de 300 entradas para escritorio y móvil varias veces al día. Las páginas modificadas se actualizan cuando corresponde, mientras el resto conserva su versión optimizada durante más tiempo.
También optimizamos dos imágenes reutilizadas por el bloque de contenidos relacionados en 166 artículos. Al convertirlas a WebP, redujimos su peso de 609 y 571 KB a 41 y 36 KB, manteniendo sus dimensiones y su función visual.
Después de los ajustes comprobamos las principales plantillas y páginas comerciales:
- Una única hoja principal del tema por página.
- Fuentes alojadas localmente y sin conexiones innecesarias a Google Fonts.
- Ningún recurso local inexistente en las páginas analizadas.
- Una caché diferenciada para escritorio y móvil.
- Un solo H1 y ningún desbordamiento horizontal en las páginas principales.
- Formularios, calculadoras, menús y elementos interactivos revisados después de optimizar JavaScript.
Al repetir el rastreo, el resultado fue cero errores internos 4xx y 5xx, cero enlaces internos a redirecciones, cero páginas con varios H1, cero contenidos duplicados o semiduplicados y ningún error de datos estructurados. Tampoco aparecieron conflictos de canonical ni URLs no indexables dentro del sitemap.
Después de aplicar los cambios repetimos las pruebas en las páginas principales para comprobar su efecto sobre la carga y la estabilidad visual. Estas mediciones pueden variar según el dispositivo, la conexión, la caché y el momento del análisis, por lo que preferimos utilizarlas como una herramienta de diagnóstico y seguimiento, no como una cifra fija con la que presentar el resultado.
No son cambios que se aprecien en una captura de la nueva home, pero evitan que cada página nueva herede problemas anteriores y dejan una base más consistente para seguir trabajando contenidos, posicionamiento y conversión.
La experiencia aplicada al rediseño de nuestra propia web
Rediseñar una web con años de contenidos y posicionamiento es más delicado que empezar desde cero. No todo lo antiguo debe eliminarse y no todo lo nuevo supone una mejora. Cada cambio puede afectar a URLs que ya reciben visitas, enlaces internos, formularios, recursos compartidos o páginas que siguen cumpliendo una función comercial.
La experiencia nos decía que diseño, SEO, rendimiento y conversión no pueden revisarse al final como controles independientes, y ese mismo criterio ha guiado nuestro propio rediseño. Cambiar una cabecera modifica la lectura y la jerarquía; reorganizar un servicio afecta al enlazado interno; retirar una plantilla puede alterar formularios y versión móvil; y optimizar una imagen repetida puede mejorar de golpe decenas de páginas.
Las decisiones que más han mejorado el conjunto no han consistido en añadir más elementos, sino en reducir variantes, utilizar componentes comunes, concentrar la autoridad en servicios prioritarios y documentar los cambios antes de continuar. Esa base permite seguir probando sin que cada mejora vuelva a fragmentar la web.
Cómo vamos a comprobar si el rediseño funciona
Hoy podemos explicar qué hemos cambiado y para qué, pero el impacto comercial necesita tiempo y una comparación consistente. Publicar una nueva versión no demuestra por sí solo que funcione mejor. Por eso mediremos su evolución antes de atribuir resultados al rediseño.
Seguiremos la evolución de las solicitudes, el contexto con el que llegan las empresas, el uso de las herramientas, la visibilidad orgánica y el rendimiento de las páginas principales. Estos datos nos permitirán decidir qué mantener, qué ajustar y dónde merece la pena seguir trabajando. Un rediseño no termina el día que se publica.
El mismo criterio que aplicamos a las webs de nuestros clientes
En 2027 Te Veo Online cumplirá 15 años. Queríamos llegar a esa fecha con una web que explicara mejor nuestro trabajo y ayudara a cada empresa a entender qué podemos aportar antes de iniciar una conversación. Es el mismo criterio que aplicamos en los proyectos de nuestros clientes: conectar la web con una función concreta dentro del negocio.
No creemos que todas las empresas necesiten un rediseño completo. A veces basta con mejorar una página, aclarar la oferta o resolver un problema de captación. Lo importante es dejar de preguntar solo si la web gusta y empezar a preguntar si está ayudando al negocio.
Si quieres revisar qué está frenando la tuya, cuéntanos tu caso. Te diremos por dónde empezar y si tiene sentido que trabajemos juntos.
